
Que siguió jugando en flores, que saltó y se arrepintió de vivir…
que no existe más enero y que los miedos de la juerga no se apagarán con el verano…
Dime y tiéntame sin censura, sin mas contemplaciones.
Libérame pronto de este conjuro necio, de la mierda… del perdón.
Llego y tiemblo al repertirte que me asumas tan entera y sin reservas; que la sombra marchita ya me lleva.
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